La Red Vecinal contra la Violencia de Género e Intrafamiliar arropa a 85 víctimas de malos tratos con el apoyo del centenar de voluntarios que la integran

Como cada 25-N, la Red Vecinal contra la Violencia de Género e Intrafamiliar, el proyecto de la Federación de Asociaciones de Vecinos de La Rioja y del Ejecutivo regional, echará hoy el resto en las calles para dar visibilidad a una lacra.

Es un día especial, pero uno más en las 365 jornadas del año que el centenar de voluntarios que el programa tiene repartidos por toda la geografía riojana presta atención a las víctimas –en estos momentos 85 mujeres– que llegan en demanda de ayuda, unas 100 más cada año.

Con la prevención del maltrato, la concienciación y, sobre todo, con la prioridad de hacer estallar por los aires el círculo de aislamiento en el que se ven sepultadas las víctimas, el programa ofrece acompañamientos por parte de los voluntarios, reuniones semanales de grupos en los que se trabaja la autoestima, las relaciones personales y la autonomía personal y talleres y actividades, según explicaban ayer Nuria Lázaro, coordinadora de la Red Vecinal; María Ángeles Matute, presidenta de la Federación de Asociaciones de Vecinos de La Rioja; y el vicepresidente de esta entidad, Julián Herráiz en el Espolón. Allí ultimaban los preparativos de los actos de hoy, entre los que destaca, sin reparto de gerberas más allá del virtual, el minuto de silencio por las víctimas que se guardará a las 12 en la parte trasera de la Concha, junto a la exposición ‘Destapa tu dolor. Siente abrigo en la Red Vecinal’, que preside un tapiz confeccionado por el grupo Urban Knitting Logroño (UKÑ) al que se accede por un pasillo de coloridos paraguas.

Más casos en el confinamiento

«Estos paraguas de colores vienen a decir que todos formamos parte de la solución, es una labor de todos que debe empezar desde la educación. Todos tenemos que tender esos paraguas para que las víctimas vean que les vamos a cubrir y a ayudarles a salir de una situación que es tremendamente complicada. Necesitan ayuda, lo primero que hace el maltratador es aislarlas y nosotros lo que pretendemos es lo contrario, que haya acompañamiento, que tengan a alguien siempre que lo necesiten», explicaba María Ángeles Matute, que advertía con seguridad: «Hay salida para ellas y tienen que saberlo y saber que no van a estar solas».

La pandemia también se ha dejado sentir en esta lacra. «Los meses de confinamiento sí notamos un incremento en el número de casos respecto a los mismos meses de años anteriores, no hemos hecho las estadísticas pero ha sido evidente, entre el 20 o el 25%», detallaba Nuria Lázaro, para destacar que «para muchas fue un auténtico calvario, un infierno, 24 horas sin salir de casa y en algunos casos junto a su maltratador». El programa trató, pese a las dificultades, de arroparlas. «La tecnología nos ayudó muchísimo para no dejarlas solas, pero es evidente que no es lo mismo que el contacto directo y al apoyo humano, así que tras el fin del confinamiento se recuperaron los acompañamientos individuales y las reuniones de los grupos de apoyo», destacaba Nuria Lázaro.

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